La motivación es aquello que provoca una acción en el individuo, lo que hace que se comporte de determinada manera (o por lo menos, que sea propenso a tomar determinada actitud), a partir de la combinación de procesos intelectuales, fisiológicos y psicológicos. Está relacionada con impulsos, deseos y anhelos.
El comportamiento es motivado generalmente por el hecho de alcanzar cierta meta u objetivo, determinados por las necesidades que tienen mayor fuerza para el individuo.
Un programa de motivación es entonces, aquel destinado a llevar a cabo acciones tendientes a demostrar al empleado que el hecho de realizar determinadas acciones o comprometerse en sus labores, será recompensado de forma tal que se satisfagan sus necesidades y las de la organización. |
Los programas de motivación tienen por objetivo poner en práctica acciones específicas que apunten a satisfacer las necesidades del personal, para de esta forma mejorar su desempeño laboral, aumentar su nivel de satisfacción y desarrollar sus potencialidades.
No se trata solamente de que el empleado quiera obtener una recompensa, sino de que sienta que debe llevar a cabo determinados esfuerzos para alcanzarla. La motivación en el ámbito laboral apunta a satisfacer las necesidades de los empleados de la organización, lo cual también los orientará su manera de actuar en la Empresa, buscando poner en marcha su potencial.
Un empleado que se siente motivado, se identifica con el objetivo de la Empresa, y trabaja para que ésta lo logre. El personal que no se sienta motivado trabajará sin aportar mayores beneficios para su sector, e incluso sin llegar a alcanzar los mínimos objetivos de rendimiento del mismo.
La efectividad de los factores motivadores es debido a que se recurre a las necesidades de nivel superior (autoestima, desarrollo personal y profesional, afiliación, etc.) de los empleados. Se trata de reforzar necesidades que nunca quedan completamente satisfechas y cuyo apetito es infinito. Por lo tanto, la mejor manera de motivar a los empleados es crear retos y oportunidades de logro en sus puestos.
Las motivaciones pueden ser tanto explícitas como estar implícitas en el Contrato Psicológico que se genera entre el empleador y el empleado, en el momento de su ingreso a la Empresa. El Contrato Psicológico implica expectativas mutuas de ambas partes, que no son enunciadas, pero que cada una de ellas espera satisfacer, a través de esa relación que se establece. De esta forma, a partir del momento en que se firma el contrato de trabajo, se establecen pautas como el salario, vacaciones, vales, etc.
A partir del Contrato Psicológico, los empleados esperan por ejemplo, hacer carrera en la Empresa, lograr asumir determinadas responsabilidades, lograr el reconocimiento por su labor, tener a cargo un equipo de trabajo, ser reconocido en su sector, etc.
Por parte del empleador, también se juegan estas expectativas: que el empleado rinda por encima de lo necesario, que se integre al equipo de trabajo, que otorgue beneficios adicionales al sector, un incremento en la productividad, etc.
El diseño de un Programa de Motivación implica entonces detectar las metas motivacionales del personal de la Empresa, y realizar acciones destinadas a cumplirlas, para así generar un mejor ambiente de trabajo, y lograr mayor productividad en sus tareas. Se parte de la base de que un empleado cuyas necesidades están adecuadamente cubiertas, trabajará mejor y más eficientemente.
El proceso psicológico implicado en la motivación está relacionado con la necesidad, recompensa, estímulo, etc, y se desarrolla acorde al siguiente proceso:
Se trata de un circuito que se inicia con el surgimiento un estímulo que genera determinada necesidad para una persona, rompiendo un estado de equilibrio (homeostasis) anterior en el que se encontraba. De esta forma, se genera un estado de tensión que lleva al individuo a un comportamiento cuyo fin es recuperar el equilibrio. Si resulta eficaz, resolverá la tensión, y el individuo podrá seguir ejecutando el comportamiento hasta que sus necesidades cambien. En este último momento, el comportamiento ya no resultaría eficaz y se ingresaría nuevamente en el circuito por la aparición de la tensión.
Una vez satisfecha la necesidad, el individuo volverá a su estado anterior (homeostasis). En el caso de que dicha tensión no encuentre la salida normal, buscará una salida indirecta: a través de lo social, lo fisiológico, o siendo transferida hacia otra actividad. |
Se puede aplicar en todos los niveles de la organización, desde los más operativos, hasta mandos gerenciales.
Es importante partir de un buen análisis de las metas motivacionales del sector y de las personas involucradas, para desde allí, diseñar los programas y estrategias de motivación adecuados.
Debe tenerse en cuenta que estas acciones pueden no solamente generar incentivos en el personal para su desempeño, sino que coadyuvan a utilizar el potencial de cada empleado.
En ocasiones, la magnitud de los sectores involucrados no permite satisfacer las necesidades individuales, sino las que mueven al equipo de trabajo hacia el logro de sus objetivos. De todas formas, el nivel de supervisión inmediato no debe dejar de lado las necesidades personales, tratando a cada sujeto como la individualidad que representa. |