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Cuando de talento se trata

De esperar semanas por una carta en papel pasamos a esperar unos días por un fax, no era suficiente y adoptamos el email como nuestro aliado diario en el trabajo. Protagonista indiscutible del cambio de siglo, sus ventajas fueron claves para el modelo actual de gestión. Sin embargo, la mensajería instantánea va dejando de lado al email que ya nos resulta lento. Consideremos que todo esto ha ocurrido en menos de 20 años.

El mundo y la sociedad cambian a una velocidad impresionante y nosotros intentamos mantener el ritmo. Sin embargo, no es tan importante mantener el ritmo como lo es mantener la “elasticidad mental”.

Siempre va a existir alguien o algo (software/hardware) que haga las cosas mejor, más rápido o más barato que nosotros. No obstante, contar con “elasticidad mental” nos va a permitir dejar de temer al cambio, aceptarlo, y buscar o crear las mejores alternativas.

Los modelos de negocios se están viendo afectados en absolutamente todas las industrias. Desde tradicionales marcas de ropa, pasando por medios de comunicación y llegando a servicios tan básicos como los taxis se ven bajo la influencia de nuevos modelos de negocio disruptivos. ¿Por qué sería diferente en nuestra vida profesional?

Con el pasar de nuestra vida como profesionales corremos el riesgo de comenzar a creer que somos el “título” de nuestra tarjeta de presentación o de nuestra firma de email y nos olvidamos que es solamente la descripción de un cargo, ni más ni menos. Hay que tener en cuenta que ese cargo puede desaparecer o transformarse de un día para otro. Si quedamos presos de nuestro “título”, estamos en problemas.

Lo que realmente somos es la suma de condiciones personales y profesionales que nos han acompañado durante nuestra vida y que nos han permitido sumar experiencia. Esta al igual que nuestras condiciones personales y profesionales están para ponerlas en acción, no para dejarlas reposando en mi CV, o mejor dicho, en mi perfil de LinkedIn. El statu quo es el asesino de los profesionales y organizaciones del siglo XXI.

Para una exitosa gestión de nuestra vida profesional y nuestras organizaciones, debemos volver a ponernos el traje de líder y dejar de lado el de gerente. Aprender a convivir con la falta de estabilidad y abrazar el cambio. Motivar más y controlar menos. Cultivar el carisma y no la autoridad. Ser más proactivos y menos reactivos. Pasar de lo transaccional a lo transformacional. De los resultados a los logros. De establecer a buscar. De estar en lo correcto a hacer lo correcto. De tener subordinados a tener seguidores.

No existe una talla única cuando de talento se trata, está en cada uno de nosotros mantenernos elásticos cada nuevo día.

 

Autor: Pablo Weyler